Procedimientos


1. Entrevista inicial a padres y observación del niño en situación espontánea (en consulta).
2. Intervención y valoración cualitativa en interacción, comportamiento, lenguaje,…
3. Orientaciones a la familia.
4. Plan de intervención y objetivos.

5. Organización del trabajo de sesión:
◦ En Equipo DEIXIS se trabaja principalmente en sesión individual;
◦ Pretendemos la máxima integración familiar en el proceso. Se aporta asesoramiento directo e inmediato en todo momento;
◦ El tiempo de duración de la sesión es de 45 minutos. De hecho la máxima eficacia de la intervención es máximo de 35-40 minutos. En este caso la cognición humana marca la pauta y es reconocido que la atención tiene un tiempo de máxima eficacia correspondiente de unos 30 minutos. Por otra parte podríamos decir que dado el tipo de actividad cognitiva exigente a la que se exponen los niños en sesión su tiempo de atención se reduce y debemos ir combinándolo con actividades lúdicas y de la máxima motivación que denominamos “actividades de respiro”.
◦ Todas las actividades y ejercicios practicados durante las sesiones, sean éstas más lúdicas o más cognitivas, con distinto grado de exigencia, etc,… todas ellas tienen un trasfondo perfectamente estudiado y organizado para favorecer o preparar en el desarrollo de alguna función cognitiva, social, lingüística, conductual, etc.
◦ En algunos casos resulta muy favorable el desarrollo de trabajo de reeducación del lenguaje y pedagógica en formato EPG (Enseñanza en Pequeños Grupos), es decir no individual. Esto permite recrear situaciones muy diversas e interesantes en cuanto al aprendizaje y desarrollos diversos. A veces se favorecen situaciones competitivas, situaciones de trabajo independiente con el objeto de mantener la atención y evitar interferencias, con mucha frecuencia surgen momentos en los que se ha de reflexionar mediante términos “mentalistas” cómo se siente el compañero, cómo se ha de comportar, cuáles podrían ser sus reacciones positivas o negativas, cuáles podrían ser las consecuencias o resultados tras algún proceso,… todo ello permite al terapeuta entrar en contextos de enseñanza y estimulación muy interesantes para el desarrollo del niño, el avance en funciones ejecutivas, en aprendizaje social, aprendizaje escolar, etc.

 

 


PLANTEAMIENTOS DE LA INTERVENCIÓN:
El trabajo de Equipo DEIXIS se enmarca en torno a los conceptos genéricos de psicolingüística y neurodesarrollo. De ellos se extraen distintas claves para la intervención en el “desarrollo infantil atípico”:
[1] prioridad a la intervención temprana: estadio inicial (0-2 años) y Primera infancia (2-4 y 4-7 años),
[2] aplicación y uso de técnicas lúdico-cognitivas,
[3] integración a nivel psico-social y familiar en los distintos procedimientos.

[1] la edad no es simplemente una cuestión cronológica en la Construcción de la Inteligencia. De hecho, el paso del tiempo conlleva repercusiones fisiológicas y funcionales relevantes.
En la toma de decisiones y planificación de intervención sobre procesos cognitivos se debe considerar tanto la edad cronológica como la edad evolutiva, ello permitirá establecer: cómo intervenir, qué recursos usar, qué objetivos plantear, qué expectativas y pronóstico,…
En la población que atendemos en Equipo DEIXIS (0-7 años) y tomando como referencia los estudios de J. Piaget planteamos tres tiempos en función de la edad cronológica del infante, los hitos evolutivos alcanzados y la capacidad funcional del niño; insistimos en la necesidad de considerar estos períodos simplemente como una referencia (cronológica y funcional) que ha de ser lo suficientemente flexible y abierta para incluir todos los desarrollos posibles (los normativos y los atípicos):
• Estadio Inicial (0-2 años): Piaget lo denomina Período Sensoriomotor y en él el niño se desarrolla a partir de sus percepciones y la motricidad.
• Primera Infancia [(2-4 años fase simbólica)/(4-7 años fase intuitiva): Piaget lo denomina Período Preoperatorio y en él se inicia la búsqueda activa del conocimiento, presenta un carácter reflexivo, y es posible compartir estas reflexiones activamente con los demás.
En consideración a la cronología y a los hitos evolutivos debemos hacer referencia a la existencia de “períodos sensibles” entendiéndolos como el tiempo durante el cual el organismo está más preparado para la asimilación de una determinada estimulación ambiental permitiendo un mejor crecimiento neurológico. La presencia de estos períodos nos lleva a la necesidad de priorizar la intervención de forma temprana para el abordaje de los desarrollos atípicos.
Los planteamientos actuales de la psicología evolutiva y la psicolingüística hoy día no considera al niño un ente pasivo dispuesto a asimilar todo aquello a lo que se le expone en cualquier momento o situación. Las percepciones tempranas y la capacidad social lo hacen partícipe activo y constructor de su propio desarrollo intelectual, por supuesto, siempre favorecido por su entorno social inmediato.
D. Stern lo explica de la siguiente manera “el niño, desde el nacimiento, busca estimulación procedente del exterior […] Al igual que el cuerpo precisa de alimento para crecer, la estimulación es necesaria para proporcionar al cerebro los “materiales en bruto” requeridos para la maduración de los procesos perceptivos, cognoscitivos y sensomotores”.
Según M. Tomasello el lenguaje se erige como generador adelantado del proceso de sociogénesis permitiendo la adquisición cultural de la sociedad que rodea al niño.
Por tanto, esta predisposición temprana del niño al desarrollo intelectual ha de ser complementada por su entorno social en continua interacción dinámica.
Los niños con “desarrollo atípico” (trastornos del desarrollo o con riesgo de padecerlos) con frecuenca difieren de la norma evolutiva habitual en una o varias áreas. A menudo estos niños no cuentan con los recursos necesarios para focalizar sobre los objetivos de interés, les cuesta más seleccionar los estímulos correctos, pueden presentar más dificultad para organizarlos y asimilarlos dentro del esquema cognitivo, sus demandas y necesidades pueden no ser bien interpretadas por su entorno familiar, es posible que se produzcan limitaciones en el contexto social y de aprendizaje,…
En estos casos será necesario apoyar el desarrollo del niño y la capacitación natural de la familia con técnicas específicas precursoras de la madurez y del desarrollo en las distintas áreas. El apoyo a una edad temprana ayudará a crear la “huella” cognitiva necesaria y proporcionará los recursos a su medio familiar para optimizar el desarrollo del niño. Llegar tarde al desarrollo con frecuencia significa tener que “compensar déficits en el futuro”.

[2] En Equipo DEIXIS se interviene sobre el niño y la familia a partir de técnicas lúdico-cognitivas. En un planteamiento teórico inicial se estructuran los procesos cognitivos organizándolos de más básicos a más complejos: emoción, motivación, atención, percepción, memoria, razonamiento y lenguaje.
Sobre este “andamiaje cognitivo” se lleva a cabo la intervención y estimulación. Todos y cada uno de estos procesos cognitivos pueden ser trabajados y desarrollados con material lúdico y con técnicas adaptadas a la evolutiva del niño.
Las estrategias de intervención en Equipo DEIXIS se estructuran y organizan para la consecución de objetivos evolutivamente acordes. A continuación se exponen clasificados en orden de complejidad y nivel de procesamiento:
• atención y percepción,
• acción e intención,
• comunicación básica-presimbólica,
• atención conjunta e imitación,
• estructuración del juego,
• comunicación simbólica,
• juego imaginativo y juego de reglas,
• intereses compartidos,
• aprendizaje significativo, y
• motivación de logro/consecución del éxito.
En Equipo DEIXIS mantenemos presente el decálogo anterior el cual atiende a conceptos evolutivos estudiados por la psicolingüística evolutiva infantil y el neurodesarrollo (Piaget, Vigotsky, Stern, Bruner, Luria,…).
Distintas disciplinas (pedagogía, logopedia, psicología, etc.) y autores (M. Montessori, C. Bereiter, C. Kamii, R. Feuerstein, A. Sameroff, D. Meichembaum, M. Monfort y A. Juárez, D. Siegel, L. Wiing, C. Yuste,…) han desarrollado a lo largo de décadas planteamientos conceptuales y opciones de apoyo e intervención para el fomento del desarrollo infantil. Es labor de los profesionales actuales ser capaces de seleccionar las mejores técnicas para cada caso, desarrollar nuevas opciones cuando sea necesario y alcanzar una aplicación práctica adecuada a los objetivos previstos.
En Equipo DEIXIS la intervención se adapta a las capacidades del niño mediante la acción lúdica. Nos centramos en el juego pues es uno de los elementos que empuja el desarrollo de la intelectualidad de forma natural.
La clasificación del juego propuesta por Piaget se puede relacionar con los períodos cronológicos comentados con anterioridad:
• Período sensoriomotor (0-2 años) = juegos de ejercicio.
• Período preoperatorio (2-7 años) = juego simbólico.
• Período de Operaciones Concretas (7-12 años) = juego de reglas
Piaget considera que el juego sirve para comprender el funcionamiento de las cosas y la realidad externa. Así, la acción sería la herramienta primaria en la actividad lúdica y el aumento en su complejidad permitiría el acceso a etapas evolutivamente superiores. Otro de los autores relevantes en nuestros planteamientos, Vygotsky, presenta variantes de gran interés en la teoría del juego e insiste en la importancia de lo social en la acción para las primeras etapas de desarrollo, así como el peso del deseo de conocer en etapas posteriores con juegos más elaborados.
El juego de ejercicio por tanto puede y debe ser favorecido por el entorno social facilitando su ejecución y precisión. En su desarrollo se producen eventos que parten de la imitación, el modelado, el perfeccionamiento del ejercicio mediante repetición, etc.
El juego simbólico como la gran herramienta que capacita y desarrolla la representación y el simbolismo tiene inicialmente un carácter solitario para posteriormente compartirlo en “paralelo” con iguales y finalmente adaptarlo mediante reglas y asignación de roles.
El juego simbólico funciona como herramienta para el desarrollo de la imaginación, del alejamiento del aquí y del ahora, como perfeccionador de la función representativa, como enganche social para los adultos que asisten al evento,…
El juego favorece la madurez. Ésta observación se hace manifiesta en etapas posteriores con la ejecución de los juegos de reglas donde éstas exigen una mayor capacidad de procesamiento e imponen de antemano unos límites que se han de respetar. El niño acota mediante estos juegos sus posibilidades y centra su atención y pensamiento en dichos límites controlando las situaciones más diversas tal y como puede ocurrir en la vida de cualquier adulto.
En definitiva el juego permite el desarrollo del niño en una suerte de “reorganización sucesiva o en cascada” (aplicando términos del neuroconstructivismo). Por tanto, en Equipo DEIXIS somos muy insistentes en que el juego ejerza de dinamizador del desarrollo infantil, acerca a los padres al desarrollo del hijo, proporciona herramientas para la interacción, permite situarnos en “zona de desarrollo próximo” con un buen ajuste, aporta contextos donde mejorar los recursos atencionales, perceptivos, mnésicos, lingüísticos,… en definitiva establece un terreno abonado sobre el que asentar el desarrollo infantil general (potencialidad del sujeto – objeto – interacción social) y en un futuro próximo también el aprendizaje más formal, el escolar, la adquisición de la lecto-escritura, el pensamiento matemático,… en definitiva, la intelectualidad.

[3] “los niños no vienen, con manual de instrucciones”. Con mucha frecuencia oímos esta frase en boca de los padres a los que atendemos. No obstante, no es totalmente cierta. Actualmente se puede acceder a más documentación que en ningún momento de la historia. Ésta ayuda a entender el proceso de evolución del niño. Habitualmente esta información es suficiente para que los padres dispongan de seguridad en el proceso psicoeducativo y de atención a sus hijos. El problema, a veces, surge cuando el niño no dispone de un desarrollo típico. Actualmente el 21‰ de los niños entre 0 y 5 años presentan algún tipo de dificultad en el desarrollo de carácter estable o permanente.
Tanto en el apartado referido a la intervención temprana, como en el de la aplicación de técnicas lúdico-cognitivas hemos hablado de la interacción con el adulto. Y resulta obvio que el entorno familiar y social ha de participar en el desarrollo psicoeducativo. El aprendizaje se produce prioritariamente en interacción (potencialidad del sujeto – objeto – interacción social), pero ésta no basta. No se trata de cualquier interacción social. Hay que conocer las características adecuadas para que se produzca una interacción social de calidad. Como primera medida hay que saber que sólo un entorno afectivo y social favorable permite el desarrollo integral óptimo. En el contexto familiar el adulto se erige como figura de afecto y seguridad permitiendo el desarrollo del apego y favoreciendo así la evolutiva infantil.
En el niño con “desarrollo atípico” el ajuste a la figura de apego puede ser más difícil. Igual ocurre con la adaptación a nuevos contextos o con el ajuste a las figuras de apego secundarias.
Por tanto, observando el entorno de intervención inicialmente como un entorno nuevo, así como la participación de un adulto desconocido (el terapeuta), podríamos encontrarnos con una situación poco apropiada al desarrollo de niño. Para resolver esta situación en Equipo DEIXIS el terapeuta lleva a cabo en colaboración con los padres una labor de adaptación del medio convirtiéndolo en predecible, regular, consistente, confortable,… así como un proceso de adaptación en la relación personal. En definitiva, se trata de crear un nuevo contexto (entorno= contexto seguro y terapeuta=figura de apego secundaria) donde el niño se sienta seguro y confiado. Esto permitirá que la información fluya y el aprendizaje se produzca de forma natural.
En cuanto a las técnicas a aplicar y siguiendo a J. Bruner, algunos “formatos” de interacción favorecen más que otros el desarrollo. En Equipo DEIXIS el adulto-terapeuta en interacción con el niño y con la familia ejerce como mediador y facilitador de formatos de calidad en la interacción.
La triada “niño-objeto-adulto” en aplicación lúdica establecerá “formatos” en los que desarrollar procesamientos, integrar actuaciones, desarrollar capacidades,… En cualquier caso y como ya dijimos en otros apartados, nuestra actuación simplemente ejerce de “palanca de primera clase” pero las experiencias se generalizan y afianzan en el entorno natural del niño, por ello, la familia ha de ser agente activo del proceso.

Aportaciones relevantes para nuestros planteamientos procedentes de distintos autores (Karmiloff-Smith, Piaget, Tomasello, Stern, Vigotsky y Bruner).
Esquema de intervención.