Audición

La audición proporciona al ser humano el acceso directo, natural y automático al lenguaje oral; también activa funciones que implican un desarrollo cognitivo armónico (alerta, atención, memoria auditiva, razonamiento,…).
El déficit auditivo en la infancia no sólo limita a nivel perceptivo sino que condiciona el desarrollo de funciones sociales e intelectuales que son directamente dependientes de la percepción auditivo-lingüística.
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¡Ojo!
no debemos olvidar que el déficit auditivo en el adulto también tiene grandes repercusiones pues dificulta y aisla desde un punto de vista social lo cual a largo plazo también merma el desarrollo personal, la conexión al medio y finalmente las funciones cognitivas.
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Pero siguiendo con la deficiencia auditiva en la infancia debemos insistir en que el estudio de la audición y la re-habilitación auditiva son fundamentales en nuestra dinámica de trabajo.
La hipoacusia neurosensorial genera dificultades en la recepción del mensaje hablado de forma persistente y requiere la adaptación de ayudas técnicas y un trabajo muy específico de estimulación logopédica para el desarrollo de habilidades auditivas y lingüísticas.
La hipoacusia transmisiva aunque habitualmente limitada en el tiempo y leve cuando es debida a otitis seromucosa, es igualmente importante por su condición de limitador de la entrada acústica y verbal y en muchos casos origen de retrasos del lenguaje que a veces equivocadamente consideramos idiopáticos.
En relación a la valoración de la audición,…
…su estudio exige habilidad y experiencia por parte del audiólogo así como equipamiento técnico.
La capacidad de colaboración del paciente y el objetivo a valorar (umbrales auditivos, inteligibilidad, procesamiento auditivo,…) condiciona qué técnicas y equipamiento se han de utilizar cada medida.
La prueba más habitual y “gold-standard” en la valoración audiológica es la audiometría. Llevar a cabo una audiometría clínica completa en muchos casos no es tarea fácil. Especialmente en la valoración de niños la situación se complica por las dificultades para colaborar adecuadamente en el proceso. La Audiometría como prueba subjetiva requiere por tanto de una participación adecuada por parte del niño evaluado y en caso de no poder realizarse con suficiente fiabilidad resulta necesario recurrir a pruebas objetivas como los Potenciales Evocados Auditivos de Tronco Cerebral, las Otoemisiones Acústicas, la timpanometría, etc.
No obstante, en algunos casos, incluso con niños más pequeños, podemos conseguir unos umbrales aceptablemente fiables adaptando los tests audiométricos convencionales mediante técnicas lúdicas, entrenando al niño, y condicionando sus respuestas,…