TRASTORNOS DEL LENGUAJE, DESARROLLO Y DIFICULTADES DE APRENDIZAJE

Los trastornos del lenguaje, del desarrollo o del aprendizaje son entidades diagnósticas de una enorme variabilidad. No obstante con frecuencia en sus fases iniciales cuentan con características comunes: inicio tardío en los actos comunicativos, limitación social, dificultades de habla, interés peculiar por los objetos, escaso vocabulario, juegos estereotipados, frustración ante las limitaciones, retardo en alcanzar los hitos evolutivos,…

El trastorno del lenguaje en su forma más leve puede identificarse simplemente a partir de alteraciones fonéticas sin otras implicaciones. En el otro extremo del “continuum” se pueden ver afectadas todas las dimensiones de la comunicación afectando también a otras áreas (social, cognitiva, juego, intereses,…) y comprometiendo el desarrollo evolutivo natural, la intelectualidad y el entorno social (concepto biopsicosocial).

Efectivamente a veces el primer indicador de estos tipos de trastornos suele ser un desarrollo lingüístico excesivamente rudimentario o atípico. De alguna forma la comunicación es una función suficientemente temprana, visible y compleja como para servir de alerta a los padres. De esta forma, éstos pueden consultar de inmediato principalmente al pediatra, pero con frecuencia también al educador, psicólogo, logopeda, etc. Si esta consulta es correctamente orientada se podrá actuar de forma preventiva y mejorar las posibilidades de desarrollo en el medio plazo.

En Equipo DEIXIS consideramos muy relevante la detección e intervención temprana en estos trastornos. De hecho nuestro abordaje terapéutivo se ubica en límites temporales muy definidos, entre 1-7 años. Por encima de esta edad (>7 años) las posibilidades de modificar el desarrollo lingüístico/cognitivo/social disminuyen de forma notable; en nuestra experiencia la eficiencia y eficacia de la intervención aumenta de forma notable a edades tempranas.

El planteamiento anterior se suele explicar a las familias que acuden a consulta, pero éstas con frecuencia dan respuestas como las siguientes: “nosotros pensábamos que algo no iba bien pero,…

– …alguien me dijo que los niños pueden evolucionar a ritmos muy distintos, que le demos tiempo, que ya mejoraría,… ¡y pasaron 5 años!…

– …alguien me dijo que iba a hablar pronto, decía mira está apunto de decir algo, se le ve en la cara, además todos los niños hablan, sólo hay que ser pacientes,… ¡y tuvimos paciencia durante 3 años más!…

– …alguien me dijo que su hijo era igual al mío,… y que al final habló perfectamente,… de hecho, hoy es abogado, ¡el nuestro ahora no consigue aprender las vocales!…

– …alguien me dijo que su sobrino también era tímido y no tenía muchos amigos, pero que actualmente es un DJ aclamado por el éxito, finalmente nosotros hemos descubierto a los 6 años que nuestro hijo no tiene interés por jugar con otros niños ni iniciativa social!…”

Lamentablemente las anécdotas anteriores son reales, muy frecuentes y bien conocidas por los profesionales.

Desde nuestro punto de vista, efectivamente cada niño tiene “su evolución”, y es cierto que a veces de forma autónoma y espontánea los retrasos leves se resuelven,… pero también debemos aclarar que existe el riesgo de que la resolución no sea tan simple o rápida,…. De hecho, la “no resolución” en el corto plazo puede tener consecuencias decisivas en el medio y largo plazo. Consideramos entonces la necesidad de explicar a las familias algunos aspectos relevantes sobre la evolutiva infantil y aplicar la orientación preventiva que ya hemos expuesto e insistido anteriormente.

Por último debemos remarcar que la idenficación temprana de los trastornos de desarrollo (lingüísticos o no) sólo se producirá con fiabilidad y acierto si los profesionales trabajamos coordinadamente, estamos alerta ante ellos y actualizados en el desarrollo evolutivo típico y también en el atípico.

Si se permite la comparación, el conocimiento sobre el desarrollo evolutivo ha de ser al logopeda o psicolingüista lo que la anatomía al cirujano; es decir sin este conocimiento no habrá fundamento donde poder desarrollar nuestra labor técnica de forma adecuada.

En relación a la valoración del lenguaje,…

El estudio del lenguaje parte de dos planteamientos: el estudio cualitativo y el estudio estandarizado o normativo.

En Equipo DEIXIS el primero siempre tendrá preferencia y será el que domine los contactos iniciales con el paciente (niño o adulto). Pasado un tiempo prudencial es cuando se puede plantear la necesidad o no de estudios normativos.

A lo largo de la entrevista, la cual se integra como parte de la valoración cualitativa, se abordan distintas dimensiones del lenguaje (fonético-fonológica, léxico-semántica,…), así como se observan las características de otras áreas del desarrollo como la cognitiva, el juego, comportamiento, etc.

Parte del estudio cualitativo se basa en la comparativa con el desarrollo evolutivo típico y los planteamientos aportados por la psicolingüística (en adultos y en niños) éstos marcan la pauta de la evaluación y también de la intervención.

El estudio estandarizado utiliza tests con los que situar al paciente respecto a la norma y funcionan a nuestro entender como una herramienta más a la que hacer referencia, pero en ningún caso como opción única sobre la que tomar las decisiones.

En relación a la intervención psicolingüística y logopedia cognitiva,…

Las técnicas y recursos de intervención son muy relevantes y han de ser dinámicos, adaptativos, fundamentados en el conocimiento científico, transdisciplinares, independientes de modas o tendencias más o menos fugaces,… el abordaje del problema ha de ser temprano y justificado en planteamientos psicolingüisticos. El paciente se juega mucho y el profesional ha de ser consciente de ello y trabajar consecuentemente.

El trabajo de Equipo DEIXIS se enmarca en torno a los conceptos genéricos de psicolingüística y neurodesarrollo. De ellos se extraen distintas claves para la intervención mediante la que denominamos Logopedia Cognitiva (término acogido y asumido tras numerosas e ilustrativas conversaciones con el Dr. S. Torres) para el abordaje del “desarrollo infantil atípico”:

[1] prioridad a la intervención temprana: estadio inicial (0-2 años) y Primera infancia (2-4 y 4-7 años),

[2] aplicación y uso de técnicas lúdico-cognitivas,

[3] integración a nivel psico-social y familiar en los distintos procedimientos.

***Para más información ver el apartado Marco de Intervención.

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